Silent Hill

Cuando fui a Rupit, poco antes del atardecer tuvimos que irnos inesperadamente porque se puso a llover. Nada más salir del pueblo, bajando la montaña en coche, nos invadió tal niebla que parecía que estábamos en Silent Hill… Ni corto ni perezoso, paré a un lado de la carretera y aun lloviendo, saqué la cámara y recé porque estuviese bien sellada ^_^’. He aquí el resultado. ¿Mereció la pena pasar frío y mojarse? Yo creo que si salen unas fotos dignas de ser publicadas (es decir, que gusten a uno mismo al menos), siempre merece la pena ;)

Niebla

Generalmente cuando vamos a hacer fotografías, estamos deseando contar con las mejores cualidades lumínicas, el cielo azul perfecto con manchas de esponjosas nubes de algodón, la cantidad de gente perfecta para que la fotografía quede como nos gustaría… Cuando estamos en nuestra ciudad, esos parámetros podemos elegirlos simplemente diciendo “hoy no salgo a hacer fotos” o “hoy hace un día estupendo, me voy a hacer fotos!”. Desgraciadamente cuando hacemos fotografías en un viaje, y tenemos una ruta planificada que, además, compartimos con más gente que no hace fotografías, es imposible cambiarlo y hay que adaptarse a las condiciones meteorológicas del momento. Pero a veces, ese mal tiempo que no queríamos que ocurriese puede jugar en nuestro favor si sabemos utilizarlo en nuestra fotografías. El ejemplo que hoy muestro es el de un día totalmente neblado en la ciudad de Utrecht, Holanda. Cuando la niebla es densa no podremos hacer fotografías de paisajes extensos ya que el campo de visión será muy limitado, pero aprovechando eso mismo podemos aportar un toque de profundidad: los elementos más cercanos aparecerán totalmente visibles mientras que los lejanos irán perdiéndose con un sutil degradado a blanco. Si los edificios son lo suficientemente altos como en

Fotos “raras”

¿Nunca os pasa que sacais una foto que, técnicamente sabéis que no es la mejor precisamente, pero tiene un algo que os llama la atención? Esto es lo que me pasó a mi con estas dos fotos que os muestro. No tienen nada especial, pero quizás la atmósfera que tienen debido a la densa niebla y al color me llamó la atención hasta el punto de que no borré las fotos como quizás habría hecho en otro momento. Las dos fotografías están hechas a pulso en medio de una oscuridad casi total, y la fotografía que encabeza la imagen está procesada de una forma parecida a esta otra, añadiendo grano con Lightroom. Por cierto que estas fotos son de noche vieja, en Ijsselstein, Holanda. Allí no celebran el cambio de año con uvas como nosotros. ¡Ni siquiera tienen campanadas! Allí lo que hacen es que a las 0:00 salen a la calle a tirar cohetes y petardos. El color rojo de esta fotografía es debido a uno de estos fuegos artificiales, y la combinación de colores, los petardos brillando en el cielo, la niebla y el destello inferior me hace analizar la foto una y otra vez. Eso sí, nosotros