Rupit

Aunque la entrada anterior era mi despedida de Barcelona y dije que volví a Málaga, eso no significa que no vaya a seguir escribiendo algunas veces de mi estancia en Cataluña. En esta ocasión quiero hablaros del último viaje rural que hice, para despedirme también de esta comunidad. Gracias a @sipuga que me lo recomendó, cogimos el coche y nos dirigimos a esta localidad de Girona. Un pequeño pueblo perdido en medio de la montaña y al lado de un río, que distaba mucho de estar abandonado. Yo, con todo mi desconocimiento de los pueblos catalanes, no lo sabía, pero cuando llegamos allí vi que era un destino bastante turístico. Turístico pero rural. Buena combinación. Nada más llegar al pueblo y aparcar, teníamos que pasar el río a través de un puente colgante en el cual figuraba “No pasar más de 10 personas“. No daba mucha seguridad, pero desde luego, tenía su encanto. Media hora para hacer la foto sin gente… xD Como nos gustaba ir relajados… llegamos prácticamente a la hora de comer, así que lo primero que hicimos fue eso, buscar un sitio para comer mientras veíamos sus calles… El pueblo estaba lleno de detallitos como esta mesa y bancos