El Gotokuji está situado en el distrito de Setagaya, en el suroeste de Tokyo, y es muy conocido por sus estatuas de maneki nekos (招き猫) o los gatos que invitan.

Estos gatos son los que se ven en anuncios como los de Mixta y al contrario de lo que mucha gente piensa, no son chinos, sino japoneses.

Se dice que traen buena suerte en forma de comida, dinero, beneficios y clientes y es por eso por lo que se puede ver en muchísimo de los negocios nipones debido a una creencia que tiene su origen en una leyenda del periodo Edo.

Y es que dice la leyenda que el sacerdote superior del templo tenía un gato que quería mucho. Un día, el señor feudal Ii Naotaka, un daimyō que sirvió bajo el shogunato Tokugawa, se encontraba a las afueras del templo y vio al gato, que parecía estar haciéndole señales con la pata levantada, como invitándole a entrar.

Naotaka, curioso, entró al templo y fue recibido por el sacerdote. Éste le ofreció te y un sermón mientras una fuerte tormenta eléctrica comenzó a caer fuera.

El daimyō, agradecido, donó sacos de arroz y tierras al que por entonces no era más que un pobre templo y, gracias a eso prosperó. En el futuro, además, este templo se convertiría en el cementerio de la familia Ii, cuyos miembros servirían con roles importantes en el shogunato Tokugawa.

Como en muchos otros templos, este también tiene una zona dedicada a cementerio, pero lo más interesante y lo que lo hace atractivo a las visitas a día de hoy, es principalmente su zona dedicada a estos gatos, que es lo que estáis viendo en todas estas fotos.

Incluso las tablillas ema que se utilizan para escribir deseos y peticiones, tienen motivo de gatos.

Sobre estos gatos, se suele decir también que dependiendo de qué pata levante, su propósito es atraer diferentes cosas. Los gatos que levantan la pata izquierda son más adecuados para los establecimientos de bebida y los que levantan la derecha para las tiendas.

Otra interpretación dice que los de la pata derecha es para el hogar y los de la izquierda para los negocios.

También he llegado a escuchar que cuando levantan la pata derecha atrae el dinero, y con la izquierda los clientes o las visitas. E incluso que cuando levanta ambas, protege el hogar o el local donde esté.

Sea lo que sea, creo que todos los gatos que vi en este templo, tenían la pata derecha levantada, y ninguno tenia en su mano derecha un koban (小判), la moneda antigua japonesa que se puede ver en muchas otras estatuillas, por lo que parece que no están muy relacionados con el dinero…

Llevaba unos 3 o 4 años queriendo visitar este templo, y al final entre una cosa y otra (para variar) nunca me acercaba, así que ya estoy contento por poderlo haber visto… y más en unas condiciones estupendas por aprovechar el kōyō, los colores del otoño japonés, que os mostraré con más detalles como eran en este templo en la siguiente entrada, para que ésta no se alargue tanto.