Las cataratas Nunobiki

Después de haber visto la grandiosa estatua del Tetsujin-28, decidí que sería bueno acercarme a mi siguiente punto de visita: las cataratas Nunobiki. Es curioso como hago mucho más senderismo en Japón que en España. Ahora, al monte Takao (varias veces), Mitake, Nokogiri en Chiba, Hakusan en Ishikawa, Misen en Miyajima, e incluso el monte Fuji (más los que se me olvidan), añado a mi lista de montes paseados el que se encuentra en Kobe para visitar las cataratas Nunobiki. Como siempre en estos casos, el viaje completo es lo mejor en sí, y el destino es solo una parte del viaje, no lo principal (y más teniendo en cuenta que, aunque estuviese lloviendo un poquito, el caudal de agua que me encontré era minúsculo en comparación con otras épocas. El recorrido es super sencillo, se empieza desde la estación de Shin-Kobe y no lleva más de una hora en subir hasta la cascada y bajar de nuevo Por el camino nos iremos encontrando elementos del Japón más rural, como son las típicas casas perdidas en mitad del monte, mucho más espaciosas que las que podemos ver en la ciudad. Con su diseño tradicional y su exceso de confianza. Y

Tetsujin 28

Este fin de año de 2017 fue uno de los peores que he pasado. No es que desde que haya venido a Japón no haya tenido festividades en solitario, sino que aparte de eso, esta vez le sumé que cogí la gripe. O como se llama aquí, la influenza (de tipo B para ser exactos). Total, que me pasé desde el 27 de Diciembre hasta el 2 de Enero un pelín chungo, incluyendo 24 horas perdidas del primer día sin salir de la cama con 39 de fiebre (fieshhhta!) Sin poder haber hecho nada en todas las vacaciones, era normal que estuviese harto de estar en casa. Así que en uno de estos ataques que me da, al igual que cuando me fui a Nagano, el día 4 de Enero cogí y reservé un bus nocturno que salía en 5 horas para Kobe, desde la nueva terminal de buses de Shinjuku. En esas 5 horas, reservé un airbnb (por probar, porque por la poca diferencia de precio, creo que merece más la pena un business hotel de toda la vida), y miré un poco qué podía ver en Kobe. Así, sin más. Reservar el viaje por la tarde e irme por la noche,

Nakano nevado

Hacía tiempo que no nevaba en Tōkyō como lo ha vuelto a hacer. La nieve caída la semana pasada consiguió recordarnos a muchos la que pudimos ver en 2014, aunque sin llegar a igualarla. Mucho menos la de 2013. Y es que cuando llegué a Japón y me encontré que a las dos semanas cayó una nevada brutal, y al año siguiente lo mismo, ya me pensaba que cada año sería igual, pero no fue así. Excepto contadas excepciones como el año pasado (2017), donde hubo una nevada rara y temprana en Noviembre, pero que no llegó a cuajar y luego no volvió a verse blanco, no he visto nevar de verdad de nuevo en Tōkyō. Y este año también pinta de quedar como anecdótico, aunque aún hoy, más de una semana después de la nevada, sigue quedando algo de nieve que sobrevive en la ciudad. Porque hace un frío del carajo. El caso es que no había visto la nieve nunca en mi barrio, el cual como ya sabréis tiene una estética que me encanta, y por ello lo he retratado en diversas ocasiones. Y ésta era la oportunidad perfecta para hacerlo. Ese día era laborable pero, por la

Colores de otoño en Gotokuji

Si pensabais que el único aliciente para visitar Gotokuji eran los maneki nekos, estáis muy equivocados. Yo hice coincidir mi visita con el periodo de kojo del momiji, la época en la que todas las hojas de los árboles están rojizas. Cuando le enseñé las fotos de los gatitos a algunos japoneses dijeron algo así como “ah, por esto es muy popular entre extranjeros eh?“, cuando la verdad es que, el día que fui casi toda la gente que había era japonesa. Y es que si algo tiene la belleza de este lugar, no es necesario venir de fuera para poder apreciarla En fin, que como cada año en esta época, me gusta aprovechar y sacar algunas fotos a estas estampas. Y aunque cada vez saco menos fotos, nunca está de más tener un recuerdo de por qué estoy aquí. Últimamente no ando demasiado inspirado a la hora de escribir (ni de escribir ni de nada), pero para que ello no se convierta en una excusa para no publicar fotos, os dejo con ellas directamente.

Manekinekos en el templo Gotokuji

El templo Gotokuji está situado en el distrito de Setagaya, en el suroeste de Tokyo, y es muy conocido por sus estatuas de maneki nekos (招き猫) o los gatos que invitan. Estos gatos son los que se ven en anuncios como los de Mixta y al contrario de lo que mucha gente piensa, no son chinos, sino japoneses. Se dice que traen buena suerte en forma de comida, dinero, beneficios y clientes y es por eso por lo que se puede ver en muchísimo de los negocios nipones debido a una creencia que tiene su origen en una leyenda del periodo Edo. Y es que dice la leyenda que el sacerdote superior del templo tenía un gato que quería mucho. Un día, el señor feudal Ii Naotaka, un daimyō que sirvió bajo el shogunato Tokugawa, se encontraba a las afueras del templo y vio al gato, que parecía estar haciéndole señales con la pata levantada, como invitándole a entrar. Naotaka, curioso, entró al templo y fue recibido por el sacerdote. Éste le ofreció te y un sermón mientras una fuerte tormenta eléctrica comenzó a caer fuera. El daimyō, agradecido, donó sacos de arroz y tierras al que por entonces no era más que un pobre

Shonan Monorail (湘南モノレール)

La semana pasada, ni corto ni perezoso (por una vez en la vida), me fui a hacer unas fotos como material para mi nuevo proyecto y ya que fui expresamente me dije a mí mismo… ¿por qué no documentar el sitio? Seguramente a muchos amantes de los trenes les guste saber de la existencia de este monorail al sur de Tokyo. El monorail en cuestión son 6,6 km. de linea entre las estaciones de Ofuna y Shonan-Enoshima que se recorren en 15 minutos, en la ciudad de Kamakura, prefectura de Kanagawa al sur de Tokyo. Se puede llegar fácilmente en un solo tren desde la estación de Shinjuku mediante las líneas Shonan-Shinjuku o Saikyo. Éste es el aspecto que presenta la susodicha estación de Shonan-Enoshima, desde la cual podemos acceder a la isla de Enoshima andando si es que hemos preferido venir por aquí en vez de por el Enoden desde Kamakura. Esta línea, por motivos obvios debido a población y localización, no se puede comparar en números con el monorail de Tokyo ya que éste mueve  unos 80,000 clientes diarios con un coeficiente de operación de 86, contra los 14,000 clientes de la línea Shonan y su coeficiente de

Higanbana

ヒガンバナ (higanbana) es el nombre con el que normalmente se refieren a la Lycoris radiata, la flor conocida vulgarmente como flor del infierno, o red spider lily en inglés. Una flor de la familia de las Amarilidáceas (para quien sepa de flores, yo no) nativa de Asia :) Como florece en otoño, es normal en estas fechas que hayan eventos de visita a lugares donde predominan estas flores, al igual que hubo con las shibazakura al que fui cerca del Fuji. A diferencia del infierno de viajito de 2013 cerca del lago Kawaguchi, esta vez, sabiendo que se pondría de gente hasta los topes, quedamos con unos amigos que nos recogerían en coche cerca de las 4 y poco de la mañana con el plan de ir hasta el lugar donde se exponían las flores para llegar en cuanto abriese, antes de que nadie llegase y volvernos a medio día, cuando la caravana se formase… en sentido contrario. Poco antes de llegar al lugar, hicimos una mini parada donde pude hacer esta foto del sol saliendo por encima del pueblo. En este lugar, no sé si por culpa del sueño, o porque simplemente soy torpe, se me cayó el 50mm. de la

En la cima del monte Fuji

Cuando era estudiante en Japón, escuché una vez… Un hombre que no ha subido nunca al monte Fuji es un tonto. Pero aquel que lo ha subido más de una vez, es más tonto todavía. Y es que subir a la cima del monte emblema de Japón, ha sido siempre uno desde mis objetivos desde que llegué, pero siendo como soy, al final, entre una cosa y otra nunca lo había subido… hasta ahora! Gracias a mi amigo Nacho, que se encargó de organizar el viaje, por fin me animé a subirlo, y aquí relato los detalles de la subida. Básicamente que es mejor prepararse bien y no como ir a un picnic para subir la montaña más alta de Japón. Para subir al Fuji, digamos que hay varias rutas. La más fácil y popular es la llamada ruta Yoshida. Luego están otras como la ruta Subashiri, la Gotemba, Fujinomiya o la Ohachi-Meguri. Nosotros optamos por tomar la ruta Subashiri con la intención de librarnos de la aglomeración de gente que se podía ocasionar. No obstante, antes de llegar a la cima se une con la Yoshida igualmente, por lo que tampoco podríamos disfrutar de llegar a la cima solos