Fukugawa Hachiman matsuri (深川八幡祭り)

Sí, estáis viendo bien. Es un omikoshi siendo rociado con agua. Y es que el Fukugawa Hachiman matsuri es un festival de los que se conoce como mizukake matsuri. O lo que viene siendo igual, un festival donde se lanza agua. Y ya os adelanto, que es uno de los más divertidos en el que he estado. Como podéis ver en la espalda del happi (ropa de festival) de la foto, el matsuri se celebra en el santuario shintoista Tomioka Hachiman (富岡, escrito de derecha a izquierda). De ahí que quisiese presentar este lugar en mi entrada anterior ;) Además de las diversiones que conllevan los típicos festivales (ir en kimonos, puestos alrededor del templo/santuario, etc.) este festival incluye varias procesiones de mikoshis (tronos portables) que llegan a ser de unas 2 o 3 horas en un recorrido prefijado por las calles cercanas al templo. Las fotos que estáis viendo corresponden a un kage matsuri (festival sombra, en sentido figurado), significando que “no era el de verdad“. Y es que cada 3 años es cuando se hace grande de verdad, con más de incluso 50 mikoshis paseando, según me comentaron los del lugar. El año que viene (2017) toca uno de estos, y ya tengo decidido ir si la agenda

El santuario Tomioka Hachiman

Este templo, fundado en 1627, recibió protección del shogunato Tokugawa. Y por otro lado, era también aceptado por la gente de shitamachi. Venera al dios Hachiman que es una divinidad de la arquería y la guerra. Este dios, se conoce como dios de la guerra, pero realmente se define más correctamente como el dios que protege a los guerreros. También es un dios protector de Japón, el pueblo japonés, la casa imperial y el clan Minamoto. Además, este dios también era venerado por los campesinos como dios de la agricultura, y por los pescadores con la esperanza de que sus salidas al mar fuesen prolíficas. Incorpora elementos tanto budistas como shintoistas, ya que con la llegada del budismo en Japón, Hachiman se convertiría en una deidad sincretista. Pero en la época Meiji, perdería la protección del shogunato que tenía en el periodo Edo, aunque fue incluído en la lista del Tokyo Jissha (東京十社, 10 templos de Tokyo) por el gobierno Meiji (siendo de estatus inferior al templo Hikawa y otros santuarios en el ranking que el gobierno había decidido). El 10 de marzo de 1945 fue destruido debido al bombardeo de Tokyo. Cuando el emperador Hirohito estaba inspeccionando el área destruida una semana después, y recibió el informe de daños, describió

Boda en el templo Zenkôji

Un día cualquiera me dio un arrebato que ya contaré y me fui de la noche a la mañana a Nagano. Mi primera parada fue uno de los templos más grandes de la ciudad, si no el que más, que me pillaba de camino a mi objetivo principal del día, y cuando lo estaba visitando, desde la entrada principal, me encontré con esta estampa. Algunos me habían dicho que podía ser la celebración de la mayoría de edad, pero por el tipo de kimono de ella (furisode) y de él, yo diría casi con seguridad que se trataba de la sesión de fotos de una boda. Esta pareja se habría casado recientemente y estaban haciéndose fotografías de recuerdo como aquellas que hice yo por aquí hace ya unos 2 años (si no, no reconocería los tipos de kimono, si soy sincero). Paseaban por el templo más ilustre de la ciudad con el fotógrafo y sus ayudantes, y yo aprovechaba para robar estas imágenes que comparto con vosotros. Y esto fue el principio de un mini viaje que me pegué, aprovechando que me pillé un entre semana y pude ver lugares sin tanta multitud como suele haber los fines de semana. Y aún así, en la segunda

Tanabata 七夕

Tanabata (七夕) es el nombre japonés para la festividad de las estrellas que deriva del Qi Xi celebrado en China, que significa noche de los siete (haciendo referencia al séptimo mes del calendario lunar). Cuenta la leyenda, que Orihime (織姫, Vega) era la Princesa Tejedora, hija del Rey Celestial (天帝, Tentei) y tejía para su padre telas a la orilla del río Amanogawa (天の川, la Vía Láctea). Debido a su trabajo la princesa no podía conocer a nadie de quien enamorarse por ello estaba siempre triste. Su padre, preocupado por el bienestar de Orihime, concertó un encuentro entre ella y Hikoboshi (彦星, Altair), un pastor que vivía al otro lado del río Amanogawa. Nada más conocerse se enamoraron profundamente y se casaron. Pero una vez casados, ella comenzó a descuidar sus tareas de tejer y Hikoboshi no le prestaba la atención suficiente a su ganado, el cual acabó desperdigado por el cielo. Esto enfureció al Rey Celestial y separó a los amantes como castigo, cada uno a cada lado del río Amanogawa, prohibiendo que se vieran. Orihime, desesperada por la pérdida de su marido, pidió a su padre el poder verse una vez más, el cual accedió conmovido por sus lágrimas. El séptimo día del séptimo

La lonja de Tokyo: Tsukiji – 築地

Tsukiji, la famosa lonja de Tokyo. Tiene sus orígenes en la lonja establecida por Tokugawa Ieyasu en Nihonbashi durante el periodo Edo para abastecer de pescado al castillo de Edo (el nombre antiguo de Tokyo). Ésta, fue prácticamente devastada en el Gran Terremoto de Kanto que tuvo lugar el 1 de Septiembre de 1923, y consecuentemente realocada en su actual lugar, el distrito de Tsukiji. Cuenta la leyenda de que hay que madrugar muchísimo para poder verla. Y es verdad, pero solo en parte. Tan solo si queremos ver las subastas, que empiezan sobre las 5:20 tendremos que estar allí, como muy tarde, antes de las 4 de la mañana para coger sitio (mejor llegar sobre las 3:30 diría yo…), pues las plazas son limitadas (unas 100 personas dividas en dos grupos) y asignadas en orden de llegada. Si sumamos el hecho de que no hay transporte por la noche (siempre podemos coger un taxi, pero no será barato), lo mejor que se puede hacer es ir en el último tren hasta la estación más cercana y pasar unas horas durmiendo en un manga-café o empalmar en un Karaoke depsues de una noche de diversión. Nosotros optamos por la primera opción, esperando que

Fukuro cafe

Hace un tiempo en Japón se pusieron de moda los neko cafe (猫カフェ), cafeterías donde puedes pasar el tiempo rodeado de y jugando con gatos. De hecho, son bastantes famosos fuera de Japón y prácticamente todo el mundo ha visto algo de estos lugares por internet. Sin ir más lejos, hay un neko cafe incluso en Madrid. Pero lo que la gente no suele conocer es que hay más cosas por el estilo en Japón, que no tiene por qué estar relacionado con los gatos y, en esta ocasión, os voy a hablar de los Fukuro Cafes, o cafés de búhos. Al igual que los neko cafes, es un lugar donde se puede estar tomando algo rodeado de búhos. Obviamente un búho no es igual que un gato, y en este caso, las zonas de consumición y de recreo están en habitaciones separadas, por motivos de seguridad e higiene sobre todo. La mecánica es bien fácil, aunque puede variar según el local. Se paga por tiempo, generalmente 30 minutos o 1 hora, en el que puedes hacer lo que quieras. En este caso estaba incluida una consumición y excepto unos 5 o 10 minutos que tuvimos que esperar al principio para descanso de los animales, puedes distribuir tu tiempo como

Nakano Nights

Un amigo me dijo una vez que Nakano era el mejor lugar para vivir en Tokyo. Y yo, a falta de una mejor experiencia con la que rebatir esa afirmación, coincido con él. Por supuesto, te tiene que gustar este tipo de zonas, pero es un barrio donde tienes de todo, tanto para disfrutar como para llevar una vida cómoda en el día a día. Tiene un shotengai o calle comercial, un centro comercial de 4 pisos al más puro estilo Akihabara, un parque genial con terracitas donde quedar con los amigos, comer o incluso hacer barbacoas; piscina pública, sakuras, karaokes, maid cafes, varios supermercados, conbinis y todo tipo de tiendas, incluyendo un Don Quijote. Y mi parte preferida, la calle de los izakayas. Desde hace bastante, prácticamente desde casi que me mudé a este barrio hace ya más de un año, tenía ganas de hacer fotos nocturnas de esta calle de los izakayas. Básicamente porque tiene la atmósfera que siempre busco en Japón, con calles iluminadas con neones, al más puro estilo Shinjuku pero mucho más acogedor, con bares abiertos, humos de comidas cocinadas a la plancha, transitadas por gente con la mentalidad de pasárselo bien antes de volver a casa en el último tren –o ser batidos por