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Retratos de mi mundo

Taikos en Ueno

Muchas veces comento como quiero publicar fotos sin tener que escribir tanto, sin que haya un evento, visita en especial a un lugar o trasfondo en general… pero nunca lo hago. Vamos a empezar con ello hoy, fotos semi aleatorias de Japón (bueno, y de lo que se tercie) ^^ Para ello, este domingo me encontré con un grupo de taikos cerca de la estación de Ueno, al lado del santuario Kiyomizu Kannon-do, así que os dejo con las fotos en cuestión: La entrada al lugar tenía pinta de mini matsuri… Y bien, ¿qué os parece que de vez en cuando ponga fotillos así, sin venir a cuento?

Sarushima

Sarushima es una isla inhabitada de la bahía de Tokyo. Más concretamente, se encuentra enfrente de la ciudad de Yokosuka, famosa por ser uno de los asentamientos americanos para sus bases militares. Aunque antiguamente esta isla tenía uso militar, actualmente se encuentra inhabitada y reconvertida como lugar de recreo, pudiendo visitarse fácilmente para alejarse un poco de la civilización y las grandes urbes como Tokyo, ir a la playa, o incluso organizar barbacoas, ya que allí proveen de todo lo necesario (por un módico precio claro está). Aunque el nombre de Sarushima significa literalmente Isla de los monos (Monkey Island jeje), allí no encontraremos ni uno de estos animales (a no ser que os de por hacer el mono por los árboles). Aparte de la playa, Sarushima es una isla bastante rocosa como se puede ver en sus laterales, y me llamó mucho la atención la forma que tienen sus rocas como se aprecia en la última foto de la entrada. La isla es pequeñita, se puede ver completamente en una tarde, con lo cual un buen plan para visitarla es salir por la mañana hacia Yokosuka y comer allí, para entonces coger el ferry que te lleva a la isla y volver

Wonder Festival

Si piensas que en Japón todo lo otaku es Comiket, estás muy equivocado. Por aquí se pueden encontrar eventos dedicados a todo lo relacionado con la cultura otaku. Desde videojuegos, dôjinshi (fanzines), fetiches… Este evento, llamado Wonder Festival (o wanfesu para los amigos), se podría decir que es para las figuras lo que el Comiket para los mangas; o lo que es lo mismo, es un evento celebrado dos veces al año donde se exponen figuras hechas por particulares. Al igual que en el famoso Comiket, aquí las licencias en cuanto a creaciones no se tienen en cuenta; es decir, que puedes vender figuras hechas por ti de una serie conocida que normalmente no podrías por cuestiones de copyright. Este festival solo dura un día en cada una de sus ediciones y no es gratuito, sino que tienes que comprar el catálogo (un libro super tocho que te dice que hay en cada stand) que a la vez te sirve como entrada. Sin ir más lejos, aquí una figura de Kick-Ass y la siguiente, de Gamera. Ambas obviamente con sus correspondientes copyrights que no tienen influencia en este tipo de eventos. De estilos te puedes encontrar de todo en este evento. A mi me llamó

Ajisai & Yukata

Como dije en la entrada anterior, hace poco fue la época de las ajisai; lo que no dije es que empieza el verano aquí en Japón! Si bien no es cierto técnicamente hablando, últimamente solo se leen frases en twitter del tipo “sabes que es verano cuando…“, y una de ellas es que aquí el verano empieza cuando se pueden ver yukatas por la calle. La verdad es que cuando se tomaron estas fotos hacía una temperatura ideal e incluso se podía decir que refrescaba un poco por la noche. Ya mismo podremos ir viendo muchos más yukatas por la calle porque en breve empieza la temporada de matsuris. Sin ir más lejos, desde ayer hasta mañana está el Mitama matsuri, que os enseñé el año pasado. Pero aparte de los festivales japoneses, la idea de tomar fotos del yukata junto a las flores es algo que podía darle una atmósfera un poco más tradicional a la sesión, y más si se las fotos se tomaban en uno de los tantos templos en los que hay estas flores. Eso sí, éste no es uno de los yukatas más tradicionales que se pueden ver por la calle, ya que su idea era que fuese un poco al

Ajisai (紫陽花)

Porque no todo en Japón son flores de cerezo o sakuras, en esta época del año están abiertas las llamadas ajisai (紫陽花 – hidrangea u hortensia japonesa) dando lugar a visitas a muchos lugares -especialmente templos- donde hay muchas de estas flores para ver. Creo (o es la imagen que tengo) que fuera de Japón no se conoce que este tipo de flor es bastante famosa en el país, ya que siempre son eclipsadas por las sakuras, pero lo cierto es que en el mes de junio se pueden ver por muchos rincones de la ciudad sin tener que ser un sitio dedicado a ellas. Aunque para ir a verlas, lo mejor es acercarse a uno de los muchos templos que tienen zonas dedicadas a cultivar estas plantas. Me he dado cuenta de una cosa, y es que mientras que es cierto que los sakuras convierten a la ciudad en un panorama precioso como ya os he enseñado alguna vez, los japoneses no van a ningún lado a verlas, sino que simplemente hacen picnics (hanamis) para comer y beber rodeados de ellas. Pero como ya comenté en hana yori dango, al final se divierten más bebiendo y hablando que viendo las flores. Por otro lado,

Cigarrillos, coca y cartuchos II

Continúa desde Cigarrillos, coca y cartuchos I Edrik miró a su alrededor mientras el zumbido de sus ojos eléctricos, al adaptarse a la terrible oscuridad, resonaba en su cabeza. Las sombras se fueron haciendo nítidas y pudo ver cómo alguien vendía cocaína, supuso, con desparpajo. —Voy a asustar a ese camello —le dijo a Shiva—. Cuando salga con el rabo entre las piernas, podrás rastrearlo. —Prepararé un localizador —salió del local y se escondió en una calleja. El camello entró al baño y tras él Edrik. Allí había algo más de luz, sin contar el brillo azulado que desprendían los ojos del agente; de los tres grifos sólo uno seguía siendo funcional y los espejos estaban cubiertos de una pátina blancuzca que apenas dejaba verse reflejado en ellos. Alguien estaba haciendo desaparecer una raya por un billete enrollado cuando el portazo lo interrumpió. Aún con el canuto en la nariz, cruzó una mirada con Edrik y luego se fue corriendo. El agente abrió la media puerta del váter y sorprendió al camello. —¡Tío, estoy meando! —Bueno, dime quién te pasa la mierda y me voy. —¡Que te jodan! —se giró, manchando de orina los zapatos del policía. Edrik negó con la

Cigarrillos, coca y cartuchos I

—¿Las cosas están mal? No tienes que decirme que las cosas están mal, es una distopía. Hace tiempo que dejamos atrás la depresión —el hombre encendió un cigarrillo con un mechero bañado en oro—. Tenemos la tecnología, las comunicaciones y la corrupción necesaria, así que déjate de que las cosas están mal —expulsó el humo por la nariz—. La moneda se ha devaluado tanto que trabajar está peor pagado que ser un esclavo con derecho a comida y techo. ¿Acaso importa? —Creo que sí… —se atrevió a responder el más joven. —No, ya no importa. Lo único que puedes hacer a día de hoy es salvar tu alma. No hay lugar para los héroes, así que deja tranquilo a ese proxeneta; les da un trato más humano y digno del que reciben la mayoría de chicas —se quedó mirando la placa del hombre y la señaló con los dedos que sostenían el cigarrillo—. Cuando tenía tu edad la mayoría la respetaban, el resto lo hacía el arma, pero nos respetaban. Ahora somos poco mejores que las mafias, ya no queda decencia… —Yo creo que sí —volvió a repetir el joven. —Es cierto, aunque no mucha, y cuando trata de actuar